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Las implicaciones de empezar a cobrar por volumen de datos

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En el artículo anterior comentaba la postura que están tomando las operadoras en la dirección de empezar a cobrar por el volumen de datos transferido. Este cambio de modelo tiene muchas implicaciones que quizás no son evidentes, pero que sin duda dan un giro radical en la evolución de la red.

  1. El registro de las conexiones. Si una compañía piensa cobrarnos por volumen debería ser capaz de demostrar que realmente hemos consumido ese tráfico. Por tanto, a final de mes deberíamos poder pedirles un extracto de nuestras conexiones y la cantidad de ellas. De esta forma los usuarios podríamos corroborar esos datos con nuestros propios registros. De no ser así nos encontraríamos en una situación de indefensión frente a errores de facturación, que por otro lado no son infrecuentes en las operadoras españolas.
  2. El problema de las conexiones inalámbricas. Hasta el momento, alguien que se conecte a internet a través de nuestra conexión inalámbrica podía afectar de forma notable a la velocidad con la que accedemos a Internet. Sin embargo, a partir de ahora no sólo padeceríamos un servicio lento sino que las sorpresas a final de mes podrían ser notables. Se incrementaría la presión sobre la seguridad de las redes inalámbricas dado que mientras consumas tráfico del vecino no lo consumirás de tu cuota. Por otra parte, dada la debilidad de las configuraciones inalámbricas establecidas por defecto por las operadoras (difícilmente se puede configurar un router doméstico de forma realmente segura y usable) no es de extrañar que las intrusiones crecieran significativamente junto con las quejas por la facturación de tráfico no consumido.
  3. La inviabilidad de ciertos servicios. El P2P es conocido por la mayoría de la población por ser usado en el intercambio de películas, música, programas y otro contenido protegido por derechos de autor y cuyo intercambio es polémico. Pero este aspecto no es el que me interesa en este momento. El hecho es que el P2P es una tecnología tremendamente beneficiosa para la difusión de grandes cantidades de datos. Por un lado distribuye la carga de la red evitando saturar servidores centrales y por otro lado intenta que los intercambios se realicen entre nodos cercanos y por tanto evita cargar el resto de Internet con ese tráfico. Es un medio perfecto para la descarga de distribuciones de Linux, por ejemplo. El P2P también es utilizado por empresas como Blizzard (Creadora del World of Warcraft) para distribuir sus actualizaciones. Estas actualizaciones llegan a ocupar más de 1GB, lo cual si hacemos caso a los límites que están estableciendo en países como el Reino Unido (20GB) supondría más del 5% de nuestra cuota mensual. Si nos cobran por volumen, ¿estamos dispuestos a que una empresa a la que además le pagamos una cuota mensual por jugar aproveche nuestra conexión para disminuir la carga de sus servidores?. De pronto, un modelo que beneficia a todo el mundo (Blizzard y el usuario) se rompería. Servicios como el alquiler de películas por Internet o los Juegos de alta calidad online se verían fuertemente perjudicados por su uso intensivo de la red.
  4. La disipación de la nube. Cuando nuestro escritorio se está mudando a la nube, la posibilidad de usarla se puede disipar. La nube ofrece bastantes ventajas en cuanto a facilidad de uso, profesionalización del mantenimiento de las aplicaciones o acceso universal. Pero si cada uno de estos servicios van acompañados de su correspondiente factura por volumen, es probable que retrasemos en el tiempo y esa revolución se enfríe.
  5. Permiso para conectar. Hasta ahora muchas de las funciones de nuestro ordenador utilizan Internet con diversos fines: actualizaciones automáticas, sincronización de fecha/hora, comprobaciones de correo entrante, etc. Sin embargo, si todo este tráfico puede suponer un sobrecoste no esperado, los sistemas deben adaptarse para garantizar que la red sólo es utilizada para aquellas funciones que nosotros autoricemos expresamente. Sería ir al modelo utilizado en los móviles (al menos en la configuración por defecto de los Nokia) pero con la diferencia de que en un ordenador hay muchas más funciones que deberían ser autorizadas

En definitivamente, las operadoras sólo deben regular la saturación de sus redes a través de la velocidad de conexión que ofrecen a sus clientes, nunca en base al volumen de datos. El cobro en función del volumen trastorna gravemente la experiencia de uso, neutralidad y evolución de la red.

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